PRESENTACION DEL LIBRO LA TRANSFORMACION DE LA EDUCACION SUPERIOR ARGENTINA: DE LAS NUEVAS UNIVERSIDADES A LOS COLEGIOS UNIVERSITARIOS

 Palabras de los doctores Avelino J. PORTO, Fernando MARTÍNEZ PAZ

 Mayo de 2000.

 

Habla Porto:

Señores Académicos, señor representante del Presidente de la Nación, señor Presidente de la Comisión Episcopal Argentina, señores directivos de universidades, señores representantes de distintas organizaciones científicas y educativas, señoras y señores:

La Academia Nacional de Educación tiene su sede en esta Capital Federal, en la calle Pacheco de Melo, donde realiza sus jornadas regulares de trabajo todos los meses: sesiones públicas, sesiones privadas, seminarios y actividades propuestas por los mismos miembros de la Academia. A esas actividades concurren frecuentemente centenares de personas, quienes no solamente participan, sino que son la contribución y el soporte intelectual de esta Academia. Pero esta Academia, a su vez, no se siente encerrada en sus paredes, el ámbito de esa entidad y de esa casa ubicada en la calle Pacheco de Melo, en Buenos Aires. Es por eso que, en distintas oportunidades, esta Academia ha estado recorriendo el país a través de cada uno de los miembros que la integran y ha realizado, además, jornadas —hace pocas semanas ha ocurrido en la provincia de Córdoba— como esta que hoy realiza en la histórica Biblioteca Nacional gracias a la percepción y delicadeza de su Director, quien nos ha permitido sesionar en este lugar.

Están ustedes convocados a escuchar reflexiones no solamente sobre un texto, un trabajo, una investigación… que con ello ya sería suficiente; a lo que están ustedes invitados es a poder conocer un futuro que seguramente va a tener una gran presencia en la Argentina de este siglo y por muchos siglos. Todos saben que estamos viviendo una transformación educativa importante a través de leyes que han sido dictadas oportunamente por el Congreso Nacional e interpretadas de distintas maneras por los sectores sociales o políticos; pese a todo, esta transformación va ocurriendo y lo que hay que hacer es mejorar siempre la dirección de lo que proponen esas leyes, que son, por otra parte, la voluntad del pueblo. Dentro de tales leyes, la de Educación Superior ha reconocido la existencia en la Argentina de los llamados colegios universitarios y en esto hay un autor intelectual, no el único pero quizás el principal promotor del proyecto, el Doctor Alberto C. Taquini (h.). No voy a hablar de la historia personal de Alberto Taquini porque seguramente todos ustedes saben quién es y qué otras contribuciones ha realizado a lo largo de su vida, comenzando por su padre, que fue su figura señera y una figura señera dentro de la ciencia argentina: Alberto C. Taquini (h.) fue fundador y procreador de un número importante de universidades que hoy en la Argentina enorgullecen a este país en su actividad, en su extensión y en todos sus movimientos.

Me voy a permitir leer algunas cartas que han llegado, una que es inexorable que lea por la importancia y la figura de quien la firma: «Desde la Pontificia Academia del Vaticano siento no poder participar, pero me uno al espíritu de la celebración y a la admiración por la obra del Profesor Alberto Taquini», firmado Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo.

También, como se ha citado, rectores universitarios han enviado sus adhesiones. Yo tengo acá en mi poder la del Rector de la Universidad de Morón que me fue entregada por la propia representante, Arquitecta Santachitta, y por eso debo mencionarla además.

Ustedes estarán enterados de que el 14 y 15 de abril de este año —no todos tienen por qué saberlo— ocurrió un acontecimiento internacional importante para este tema de los colegios universitarios. En esa oportunidad se trató el tema de los colegios comunitarios y Latinoamérica, desde la perspectiva de la experiencia norteamericana, en la Universidad de Harvard, en la Escuela de Educación de Posgrado de dicha casa de estudios. El encuentro fue convocado por el Banco Interamericano de Desarrollo y se inició ahí una serie de reuniones que van a continuar en los próximos meses (ya está convocada inclusive la segunda reunión). En esta reunión el Asesor en Jefe de Educación del Banco Interamericano y el Director de la Escuela de Educación de Posgrado de Harvard, Clifford Baden, explicaron cuáles eran los objetivos que perseguía esta institución en los Estados Unidos respecto de Latinoamérica. Los propósitos que allí se trataron tenían que ver con la capacitación vocacional, la técnica, la edad, la educación complementaria, la preparación para el ingreso en un programa de bachillerato, el aprendizaje recreativo, el trabajo contractual con la empresa y la industria, etcétera.

Me permito, entonces, decirles que para mí es sumamente grato presentar el nuevo libro del Doctor Taquini. La obra que nos ocupa es La transformación de la educación superior argentina: De las nuevas universidades a los colegios universitarios, ese es su título y es la contribución que realiza la Academia Nacional de Educación gracias a la creatividad y al tesón particular de Alberto Taquini.

Nuestra Academia continúa así con sus destacados aportes a la problemática de la educación nacional. Hasta hoy han sido diecisiete libros con perspectivas plurales, pongo énfasis en esto, con perspectivas plurales pero de un similar valor académico. No es necesario aclarar que con este texto el Doctor Taquini continúa transitando el camino que desde hace muchos años viene recorriendo. Su preocupación por la educación superior tiene un punto de partida concreto: en 1968 proponía un plan para la creación de nuevas universidades, plan que permitió sembrar al país de nuevas instituciones de educación universitaria.

El texto que ustedes seguramente van a conocer desde hoy, es todo un cuerpo coherente, tal como es la trayectoria de Taquini en el tratamiento de estos temas. Si bien el trabajo pone énfasis en la cuestión de los colegios universitarios, su tema, el libro no elude las cuestiones más críticas de la educación actual. Es más, no solamente no las elude, sino que, con la personalidad de Taquini, toma postura en relación con todos ellas. La publicación se refiere a la educación concreta. Taquini, él mismo lo dice, no ha trabajado en la historia ni en el deber ser de la educación superior, sino frente a problemas reales y prácticos. El libro plantea la necesidad de ampliar la base social de la educación superior, pero no a costa de la admisión irrestricta de estudiantes, situación que a veces podría atentar —esto es para debatirlo— contra la calidad de la enseñanza y la investigación.

El colegio universitario, en la perspectiva de nuestro académico, es una herramienta que permitiría alcanzar una educación integrada desde el polimodal, los terciarios y la universidad. La posibilidad de ensamblar estos tres sistemas se formula desde todos los ángulos: con el uso de la informática, de los medios de comunicación e incluso con la utilización de Internet. La obra expone con claridad los objetivos de una política de educación superior a través de los colegios universitarios, pero Taquini no se queda en las palabras: ha promovido y promueve una fuerte discusión sobre este tema y así el texto plasma todo el bagaje de conocimientos que posee nuestro autor de hoy.

La estructura del libro nos hace apreciar dos secciones bien diferenciadas. La primera, denominada «Educación superior», aporta una seria e irrefutable de información estadística, pero no estadísticas frías como podrían ser en el mundo de la economía, sino una información para que el lector pueda sacar sus conclusiones y, al mismo tiempo, percibir la solidez de lo que allí se sostiene. Esta primera parte culmina con un nuevo análisis de la situación de los colegios universitarios los que, evidentemente, no agotan su misión en procurar un razonable tránsito desde el terciario a la universidad, como bien señala el autor. En los últimos veinte años en el mundo, dice Taquini, los colegios universitarios han venido recibiendo, para cursos cortos de reconversión laboral o de cultura general, a enormes cantidades de personas: son instituciones capaces de formar para el reempleo y la actualización permanente de la población, sobre todo en las ciudades chicas, tema este último de una relevancia social y política, no diríamos exagerada, casi superlativa.

Debe destacarse también que el problema de la integración regional es un punto crítico al que deberá atenderse en el futuro de la educación nacional, especialmente en el área de las fronteras, para las cuales el colegio universitario puede ser un instrumento válido y eficaz.

La segunda parte del texto es la reimpresión de Colegios universitarios: Una estrategia para la educación superior por haberse agotado la primera edición, el complemento preciso y natural para la mejor comprensión de esta problemática. Es un trabajo audaz el que realiza Taquini no sólo por sus planteos, sino también porque, a través de sus ilustraciones y esquemas, nos presenta al mundo en toda su dimensión. El mundo es su horizonte. Ese mundo que debe integrar razas, creencias y regiones donde nada de esto puede ser olvidado por quien se ocupa y preocupa por la educación.

En definitiva, ampliar la educación superior a través de los colegios universitarios es una posibilidad real de hacer crecer la educación superior en nuestro país y multiplicar la participación de sus habitantes respondiendo a las demandas actuales y futuras de la sociedad. Estas son las palabras de presentación de Alberto Taquini.

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