DOCTORADO HONORIS CAUSA

Dr. Alberto C. Taquini hijo

Universidad Nacional de Córdoba

Salón de Grados

9 de Junio de 2005 Dr. Taquini

Discurso Dr. Hugo Juri

Tengo el honor y el gusto de presentar formalmente, de acuerdo a protocolo al Prof. Dr. Alberto C. Taquini hijo, miembro de número de la Academia Nacional de Educación, a quien en éste solemne acto se le otorga el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, otorgado por el Honorable Consejo Superior, a propuesta del Sr. Rector Prof. Ingeniero Jorge González, los Profesores Eméritos y Académicos Dres. Pedro J. Frias, Fernando Martínez Paz, Alberto Maiztegui, Eduardo Staricco y quien les habla.

El Doctorado Honoris Causa es el máximo grado honorífico de nuestra Universidad y es otorgado a personalidades que cuenten con cualidades excepcionales en tres áreas; dos mandatarias y una deseable. Las mandatarias son excepcionales, valga la redundancia, cualidades humanas y haber realizado una notable contribución al mejoramiento de la sociedad, La deseable es un excelente currículum académico.

Alberto Taquini cumple los tres requisitos. Empezaré por el último: el currículo académico. En el área de la salud, el Dr. Taquini es médico y Dr. en medicina de la UBA; Ingresó a la docencia como ayudante alumno en el Instituto de Fisiología dirigido por Bernardo Houssay, Premio Nóbel, y avanzó sucesivamente como ayudante graduado, jefe de trabajos prácticos, profesor adjunto y profesor titular con dedicación exclusiva en Fisiología Humana en la UBA.

Fue investigador del Instituto de Investigaciones Cardiológicas de la Facultad de Medicina de la UBA.

Ex miembro de la carrera de Investigador del CONICET.

Fue Research Fellow y Docente de la Universidad de Michigan y Becario del NIH (Instituto Nacional de la Salud de Estados Unidos)

Fue investigador en la Universidad de Gante en Bélgica.

Fue Director de la Revista Ciencia e Investigación.

Es autor o coautor de seis libros de Fisiología e Hipertensión (Tema de su síntesis, calificada de Sobresaliente), 60 trabajos en Revistas Internacionales sobre Hipertensión, y fue el primer argentino con relato oficial en el Council of Hypertention de la American Health Association.

 

Area Educación

 

El Dr. Taquini ha realizado contribuciones científicas tan significativas como las del área de salud, en el área de la educación Argentina. En mi opinión y en la de muchos otros, con mayor impacto social, al menos visible en nuestra época.

El Profesor Taquini, Académico de número de la Academia Nacional de Educación y de la Academia del Plata, autor o coautor de 20 libros y centenares de publicaciones sobre Educación, comenzó en los años 60 a analizar los lineamientos de fondo de la Universidad Argentina, vinculados con su dimensión, calidad, reordenamiento de su oferta, y relación entre la Universidad y el territorio, la población y el desarrollo armónico del país, reflexionando sobre la evolución histórica y la situación institucional de la Universidad Argentina.

En su libro “Nuevas Universidades para un Nuevo País”, en donde realizó un relevamiento y reracionamiento de datos nunca antes producidos en el país. Estuvo en la base técnica e ideológica de la creación de numerosas Universidades Nacionales como Rio Cuarto, Villa María, San Luis, San Juan, Entre Ríos, etc.

Aún mientras investigadores y planificadores estratégicos de Universidades seguían analizando éste proyecto y éstos datos, Taquini avanzó otro paso y abrió un nuevo debate: llevar la Educación Universitaria al interior más profundo, apoyándose en la articulación con el sistema terciario no universitario, con la creación de los Colegios Universitarios. A éste proyecto aún en debate y desarrollo hemos adherido con matices pero entusiastamente muchos actores del universo educativo, desde el Ministerio de Educación de la Nación, la Comisión de Reforma de la Educación Superior, y de muchas otras instituciones e instancias educativas nacionales.

Ser el autor intelectual o principal promotor de la creación de tan importante número de Universidades Nacionales, es para la Universidad Nacional de Córdoba, madre o por lo menos hermana mayor de todas las Universidades del país, un motivo suficiente para considerar el otorgamiento de ésta máxima distinción.

En cuanto al primer y más importante requisito, las cualidades humanas, morales, actitudinales, les ruego me permitan, en primer lugar leer unas reflexiones expresadas hace tiempo por el Dr. Emilio Mignone a las que adhiero en ocasión de la presentación de un libro y luego agregar mis reflexiones personales.

Decía el Dr. Mignone: “Alberto Taquini hijo constituye una personalidad singular en el escenario Argentino, porque casi no conozco, al menos entre mis contemporáneos, personas que como él, dediquen tanto esfuerzo de una manera realmente libre, generosa y espontánea, y sin ningún interés directo, al servicio público o al servicio de los demás” sigue diciendo: “Yo lo conozco siempre en estas patriadas como una hombre absolutamente libre, que piensa, que promueve lo que considera útil para el país”. Lo considera “el hombre que tal vez más ha influido a través de su tenacidad en el desarrollo de la educación argentina en las últimas décadas” y enfatiza otras virtudes características de Taquini: “No hablar mal de nadie, entenderse y dialogar con todos aún en el más profundo discenso”.

En cuanto a mi apreciación personal, para finalizar, podría agregar algunas impresiones que sé quienes lo conocen compartirán.

Es un hombre de fe y militante en su fe. Es un hombre de convicciones y militante de las mismas. Es un hombre de familia, casado con la amabilísima señora María Martha que lo acompaña con sus hijos y nietos en éste día. Es un hombre de amigos, que hoy muchos están presentes.

Personalmente puedo agregar algo que me recuerda al Maestro Pedro J. Frias: Es generoso de manera sencilla y natural, con todos, no importa quienes son ni de donde vengan.

Por último, institucionalmente, ha sido un baluarte en Buenos Aires, apoyando al Dr. Pedro J. Frias, a la Dra. ASPEC y a todos los que tuvimos que argumentar las razones de justicia histórica de la recuperación de la biblioteca jesuítica para la Universidad Nacional de Córdoba.

Por todo esto, nos sentimos orgullosos de contarlo, como a su propio padre, entre los Doctores Honoris Causa de esta casi cuatricentenaria universidad.

Muchas Gracias.

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