PRESENTACION DEL LIBRO COLEGIOS UNIVERSITARIOS: UNA ESTRATEGIA PARA LA EDUCACION SUPERIOR

Por el Dr. Emilio Fermin Mignone y Juan Carlos Agulla.

Agosto de 1995.

Habla Agulla:

Me es particularmente grato, en esta oportunidad, presentar el libro del académico y amigo Alberto C. Taquini (hijo) sobre los colegios universitarios; me es grato, porque presentamos, en esta colección «Estudios» de la Academia Nacional de Educación, una obra significativa y oportuna históricamente, que, recogiendo un viejo planteo de Taquini, introduce en el sistema educativo argentino una justificación teórica a una innovación llamada a ser significativa en el destino cultural del país. Con ello, la Academia Nacional de Educación asume, conscientemente, su responsabilidad ejemplar en la orientación educativa del país; pero me es grato, también, porque no es común en la bibliografía nacional encontrar serias justificaciones sociológicas de innovaciones educativas que son recogidas paladinamente por las políticas educacionales que, en el presente caso, tienen un comienzo bastante lejano.

Al hacer esta modesta presentación me voy a referir a estos dos aspectos porque considero que los mismos valorizan el libro y lo «ubican», en el contexto bibliográfico nacional, en una posición relevante.

En primer lugar, quiero referirme al papel de la Academia de Educación en la difusión ejemplar de obras que orientan el pensamiento político-educativo y pedagógico en el momento presente. La colección «Estudios», que hoy tiene el gusto de presentar su sexto volumen, se propuso analizar los problemas más actuales de la educación argentina y mundial, a través de una «cátedra itinerante» que sigue el camino de la obra escrita. El libro de Taquini es un ejemplo palpable del cumplimiento de esa función. Los colegios universitarios tienen una justificación teórica y la enseñanza superior amplía y jerarquiza su posición institucional en el sistema educativo argentino que, como sabemos, por distintas razones estaba bastante postergada.

En segundo lugar, quiero referirme a la justificación sociológica de esta iniciativa de Taquini que, como sabemos, comenzó hace años, con la política de creación de nuevas universidades y que ahora, consecuentemente, continúa con la política de creación de los colegios universitarios. Me animo a decir, casi sin temor a equivocarme, que ambas iniciativas constituyen las bases institucionales más sólidas de homogeneización cultural que se han presentado en la sociedad argentina. Se trata, simple y claramente, de mantener el equilibrio poblacional y, por ende, la homogeneización cultural, del territorio nacional a través de la retención de la juventud –si se me permite la expresión– en sus ámbitos naturales. Así las ansias de saber, la formación cívica, el conocimiento técnico y la capacitación ocupacional tienen ámbitos propios, más allá de la oferta de los grandes centros urbanos, produciendo una diversificación de propuestas que condicen más con el metaproceso de globalización de la cultura que promueven y sostienen los mass‑media.

No quiero, en esta oportunidad, abusar de la atención de este tan valioso público; sólo la lectura de este libro explica su valor. Junto a mis más sinceras felicitaciones por esta iniciativa intelectual de Taquini, quiero agregar el agradecimiento de la Academia Nacional de Educación por honrar a la misma con una pequeña y grande obra. Sólo mi falta de imaginación me hace recurrir, para terminar esta presentación, con la manida frase: «si bueno y corto, dos veces bueno».

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