DOCTORADO HONORIS CAUSA

Dr. Alberto C. Taquini hijo

Universidad Nacional de Córdoba

Salón de Grados

9 de Junio de 2005 Dr. Taquini

Discurso Pedro J. Frias

Amigos todos, he sido sorprendido siendo invitado para decir unas palabras, muy breves, por supuesto.

Esta es una fiesta, de la medicina y sobre todo de la Educación Superior.

Confieso que de muy joven admiré a Taquini padre y al hijo, que llevó las Universidades Nacionales a las capitales de provincia que las merecían; y también admiro, y con admiración creciente, a Taquini hijo por todo lo que ha hecho por la Educación Superior, aunque no tengo nada que agregar a lo que acaba de decir el noble amigo Dr. Hugo Juri.

Taquini hijo tiene las condiciones de un estadista, no digo menos, por su inteligencia lúcida, por su dinamismo creativo, por su prudencia. La creación de los Colegios Universitarios que se ha extendido útilmente por todo el país, es una de sus muchas contribuciones a la mejora del país.

Les cuento que en la Academia de Educación (tiene cuatro miembros de número, tres aquí presentes, Martínez Paz, no ha venido pero me ha pedido que haga presente su satisfacción por este acto), tuve la oportunidad de hacer saber a la Asamblea, que la Universidad Nacional de Córdoba le había otorgado esta distinción. Tuve esa suerte, y un aplauso tan cerrado pocas veces he visto, lo que demostraba la solidaridad de todos y el reconocimiento a los méritos de Taquini.

Este título, señor Rector, es muy importante. Yo leo con provecho ese librito de los máximos honores en cada conferencia, de los que presentan y los que son incorporados como doctores Honoris Causa, y me hace recordar a un verso de Francisco Luis Bernal, con quien tuve mucha relación: “La vida refleja, y al oído nos confiesa, el afán de cada cosa, por apartar la puerta misteriosa y salvarnos de la muerte y del olvido”. Este título nos ayudará sin dudas a no olvidar a Taquini, aunque no creo que lo olvidáramos nunca. Nada más, muchas gracias.

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